Centro de Estudios Musicales

MEMORIA DEL CENTRO DE ESTUDIOS MUSICALES (CEM)

En agosto de 1988 recibí la propuesta por parte de Natalia Badán, de trabajar con la Universidad Autónoma de Baja California en los cursos culturales que en ese tiempo ofertaba extensión universitaria, un pequeño “taller” de música, en aquel momento acepte solo por un semestre y por las circunstancias de ese momento.

Es el último día de agosto de 1988. Un hombre triste, camina sobre el bulevar costero de la ciudad de Ensenada. Su padre acaba de morir. El hombre se acuerda que enfrente de dónde camina, tiene conocidos. Y allí, en esa oficina, preparan café. El hombre necesita uno. Cruza el bulevar, apesadumbrado, con su gran cuerpo en ese momento enjuto. Entra a la oficina de Extensión Universitaria de la Universidad Autónoma de Baja California. El aroma del café se percibe levemente. A ese hombrote, en lugar de café, le ofrecen un contrato. En la parte de abajo está claro su nombre: Ernesto Rosas. (Serrano, 2006, p.45).

El taller se llamaría Centro de Estudios Musicales (CEM), nombre heredado de una escuela privada de música, propiedad del Mtro. Félix Mora, el cual había iniciado un año antes, el 2 de febrero de 1987 y clausurado sus cursos por serios problemas económicos, el 2 de julio de 1988.

Este nuevo CEM de la UABC seria dirigido por Helena Rousillo-Perret. Tenían como maestros al profesor Jesús Mondragón, que se trasladaba desde Tijuana a enseñar sus conocimientos musicales en el violín; Adolfo Aguilera era el encargado del solfeo; Luis Salazar enseñaba guitarra e iniciación musical; Ana María Berinstáin el piano; Raúl Juárez estaba a cargo de la enseñanza de la flauta transversa.

A mí, realmente me contrataron por equivocación, tenían inscritos por error a dos alumnos más, que la maestra Berinstáin no tenía tiempo para atenderlos, fue por esa razón-y no otra- que me ofrecieron el trabajo. El CEM inició sus actividades el lunes 5 de Septiembre de 1988 en una pequeña casa en la calle 7ª. Entre las avenidas Floresta y Espinoza.